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domingo, 8 de junio de 2008

Tesoro


Hoy me he comprado El País con un tesoro. Un impresionante regalo. El concierto íntegro que Héroes Del Silencio ofrecieron en el Circuito de Cheste de Valencia. La edición que se publicará bajo el nombre de ‘Tesoro’ incluirá un libro fotográfico de 168 obra de José Girl con material de la Gira Del Milenio y además el DVD con el concierto de Valencia del 27 de Octubre del pasado año. Se trata del concierto de despedida del tour y por tanto del último concierto de Héroes Del Silencio.

‘Tesoro’ se puede obtener con la edición de El País de hoy por solo 11,95 euros. Si os gusta Héroes y tenéis suerte aun podéis conseguirlo...

sábado, 17 de mayo de 2008

¿Quieren cargarse Radio3?

Os dejo un artículo de Quico Alsedo en su blog Sexo, drogas y ROCK&BLOG de el diario El Mundo.

¿Quieren cargarse Radio3?

Atención, alarma: ¿quieren cargarse Radio 3?

La especie corre desde hace semanas por el mundillo y hasta se ha publicado: hay planes para desmantelar la oferta musical de Radio 3 y convertir la cadena en una Onda Cero generalista, o algo así.

Lo denuncia UGT: un magazine mañanero presentado por (agárrese, lector) MANEL FUENTES sustituiría a 'Siglo XXI', el programa de Tomás Fernando Flores.

Además, se cargarían también los míticos espacios de Julio Ruiz ('Disco grande'), José Miguel López ('Discópolis') y Ramón 'Totus Tuus' Trecet ('Diálogos 3').

Lo que no se ha publicado es que la sospecha va más allá: al parecer, la idea sería colocar tres magacines al día para vertebrar la parrilla como una M-80 del montón: uno de mañana, otro de tarde y otro de noche. Y la música a tomar por culo.

Magazines, ya sabéis: gente simpática contando batallitas, el rincón de Manolo donde nos hablan de tortillas de patata y nuestro colaborador Pepe, que cuenta chistes y hace radiofónicas volteretas.

Señores: Radio 3, con 290.000 oyentes brutos diarios (la Ser tiene cuatro millones y pico), es un oasis musical en medio del catastrófico desierto radiofónico español. Por lo pronto, quizás la única gran cadena musical en la que no hay que pagar para sonar. En el resto, las radiofórmulas, se cobra por poner música como práctica generalizada. Así de simple.

Lo que quiere decir que si escucho a, qué sé yo, El Canto del Loco (...) en una radiofórmula al uso, hay muchas posibilidades de que EN REALIDAD ESTÉ ESCUCHANDO UN ANUNCIO de su discográfica.

En Radio 3, de nuevo generalizando (ha habido corruptelillas, como en cualquier patio de vecinos), es el periodista, con su criterio errado o no, el que decide qué pone.
Tomás Fernando Flores, Diego Manrique y Jesús Ordovas, directores de 'Siglo XXI', 'El Ambigú' y 'Diario Pop', respectivamente.

Por ejemplo, Tomás Fernando Flores destila en 'Siglo XXI', desde mediados de los 90, pequeñas y excelentes dosis de mucho del mejor pop que se hace hoy.

A veces es un coñazo, a veces una maravilla, pero casi siempre sugiere, enriquece, propone, mima. Cada mañana, de 10 a 12, ara, siembra y riega el pequeño huertito del pop-rock, valga el estúpido símil. Una labor artesanal, accesible y casi hasta emocionante, vista con perspectiva.

El plan denunciado colocaría en su lugar (la mañana es prime time en la radio) al lamentable Fuentes, un presunto majete que de imitar a Stoichkov pasó a leer guiones en TV dándoselas de David Letterman. Un tipo que nos ha braseado con Springsteen casi hasta que le cogiéramos tirria.

Lo más increíble: dicho plan de demolición sería ejecutado por Lara López y Diego A. Manrique, nuevos jefes de la cadena y locutores de, para servidor, dos de sus mejores programas. ¿Perro comiendo perro? Las rivalidades entre popes de Radio 3 siempre fueron vox pópuli (por ejemplo, cuentan que enviarle una maqueta a Ordovás era cerrarse la puerta con Julio Ruiz), pero todo tiene un límite.

Manrique, auténtico jefe de la crítica musical de este país y colaborador de la competencia, ya se ha apresurado a negar que se haya pensado en Fuentes "para ningún programa", y ha asegurado que sólo se piensa en cambiar horarios. No ha negado la 'magacinización' de Radio 3. Peligro en el ambiente.

Preguntas que se me ocurren: ¿para qué coño sirve una radio pública? ¿Para competir con lo privado o para enriquecer la oferta? ¿Nos gobierna un partido de hipotética izquierda? ¿No es lo público una bandera de la izquierda? ¿Cómo llegarían al aire mil pequeños productores de música que no tienen viruta para pagar un huequecito en las radiofórmulas?

¿Volverá a caer España en cuartos?

Capítulo de evidencias: es evidente que la cadena necesita una sesión de chapa y pintura, y es evidente que lo público no puede ser sinónimo de sumidero de pasta, como pasa con RTVE desde que el mundo es mundo.

Pero de ahí a cargarse el único escaparate musical mínimamente puro que nos queda media un abismo. Y ya sé que Radio 3 es un gueto para culturetas (falso), y que se la cargaron en el 92 cuando quitaron aquel programa de polkas (todos los años se la cargan, pero ahí sigue), y que cuando la Movida sí que molaba porque bla bla bla...

Servidor, sencillamente, no imagina su vida sin Radio 3.

Voy y me encadeno a Prado del Rey, aviso.

Vamos, que prefiero que me amputen los meñiques.

jueves, 10 de abril de 2008

Nueva Tribuna

Hace unos días nació un nuevo diario en internet, pero para mi no es un diario más. Está dirigido por Rodolfo Serrano, de cuyo blog soy asiduo, así que os dejo el enlace y su declaración de intenciones por si queréis echarlo un vistazo.



Un diario de progreso

Nace Nueva Tribuna con la intención de ofrecer una visión abierta y plural de la sociedad española. Creemos en un país que avanza desde el respeto, la tolerancia y la libertad. Creemos en el ser humano como centro de la política. Creemos que todos tenemos los mismos derechos y que la información debe de servir para hacer un mundo más habitable, más justo e igualitario

Creemos, por tanto, en el derecho a informar y estar informados. Creemos en la madurez de los españoles, capaces de discernir, opinar y valorar la información. En un mundo cada vez más globalizado y complejo, Nueva Tribuna quiere ser nexo de ideas, espacio para la reflexión y lugar de encuentro.

Apostamos por una información veraz y objetiva y creemos que los medios de información han de ser responsables y honestos, críticos con los abusos de los poderes políticos y económicos y espejo de la sociedad.

No aspiramos a cambiar el mundo, pero sí queremos contribuir a hacer de él un espacio en el que el hombre y la mujer puedan desarrollar sus capacidades y los valores que hace cientos de años otros hombres y mujeres definieron como derechos humanos.

Defendemos la participación como uno de los rasgos definitorios de la democracia y estamos convencidos de que sólo desde el respeto a las ideas de los otros podemos defender nuestras propias ideas y convicciones.

Rechazamos, por ello, el insulto y la descalificación como instrumento informativo. Y, en consecuencia, respetamos el derecho a la privacidad, a la propia imagen, a la diferencia y a la intimidad.

Nueva Tribuna pretende ser, en definitiva, el ámbito en el que las ideas avanzadas se encuentren, se debatan y se difundan. Nada menos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Romeu (21-11-07)

viernes, 16 de noviembre de 2007

El Descodificador

El Descodificador era el blog que Javier Pérez de Albéniz, crítico de televisión, escribía en la versión digital de el diario "El Mundo". Pero desde el pasado 2 de noviembre ya no escribe ahí. ¿El motivo? Pues parece ser que discrepancias con la línea editorial del diario de Pedro Jota.

Si queréis leer las últimas entradas a su blog para ver el motivo de las discrepancias os dejo aquí la dirección:

http://www.elmundo.es/elmundo/descodificador.html

Y aquí la nueva dirección de su blog:

http://eldescodificador.wordpress.com/

sábado, 10 de noviembre de 2007

España, tras el cambio climático

Greenpeace ha elaborado un libro poniendo en contraste como están ciertos lugares de España actualmente en comparación con como estarán dentro de 100 años si no hacemos nada para frenar el cambio climático. Os dejo unas fotos para que las veáis.

Vista del parque natural de los Alcornocales, en Cádiz, desde el "Pico del Aljibe". Arriba, estado actual. Abajo, cómo quedará tras pocas décadas sin actuar contra el cambio climático, según el libro "Photo Clima", elaborado por Greenpeace.

Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Islas Cíes, Pontevedra. Arriba, estado actual. Abajo, estado hipotético tras pocas décadas sin luchar contra el cambio climático.

La Manga del Mar Menor, Murcia. En las imágenes de arriba, estado actual. Abajo, estado hipotético tras pocas décadas sin actuar contra el cambio climático.

Glaciar de Monte Perdido y cilindro de Marboré (derecha) visto desde el lago Marboré, en Huesca. Imagen actual en las imágenes de arriba. Abajo, visión hipotética tras pocas décadas sin luchar contra el cambio climático.

Plantaciones de naranjos en Sumacarcer, Valencia.Islas Cíes, Pontevedra. Arriba, estado actual. Abajo, estado hipotético tras pocas décadas sin luchar contra el cambio climáticos.

El Ebro a su paso por Zaragoza. Arriba, imagen actual. Abajo, visión hipotética tras pocas décadas sin luchar contra el cambio climático.


Ahora las fotos ya son de la actualidad, aquí ya hemos llegado tarde.

Jóvenes de Cuevas de Almanzora, en Almería, juegan al fútbol en las instalaciones deportivas construidas por el ayuntamiento en el cauce seco del río Almanzora, el 2 de junio de 2006.

Embalse de Mediano, Huesca, en una fotografía tomada el 15 de junio de 2005.

Un girasol sobre la tierra cuarteada a causa de la sequía, en Villaviejas, Cuenca, el 2 de agosto de 2006.

sábado, 3 de noviembre de 2007

A vueltas con los autores intelectuales

Os dejo un artículo publicado por Arsenio Escolar, el 1 de noviembre, en el diario gratuito "20 minutos".

http://blogs.20minutos.es/arsenioescolar/post/2007/11/01/los-autores-intelectuales-son-propios-autores-materiales

Los autores intelectuales son los propios autores materiales

"Todo reo condenado como autor material de un delito es a la vez su autor intelectual. Si no, sería absuelto por haber actuado con ignorancia o privado de razón".

Así comienza la Crónica Judicial de Gonzalo Martínez-Fresneda que mañana publicamos en nuestras ediciones impresas. Creo que aporta puntos de vista muy novedosos en el debate sobre la sentencia del 11-M. La reproduzco íntegra:

Los autores intelectuales son ellos

Todo reo condenado como autor material de un delito es a la vez su autor intelectual. Si no, sería absuelto por haber actuado con ignorancia o privado de razón. Cuando se habla por separado de los autores intelectuales, se hace una referencia vulgar a quienes, por defecto, intervienen en un hecho delictivo sin ser sus ejecutores materiales. Esta intervención no material puede adoptar diversas formas previstas en el Código Penal (provocación, proposición, inducción, etc), pero ninguna de ellas es imprescindible para la comprensión de un hecho delictivo, ni mucho menos para enjuiciar y condenar a sus autores materiales cuando actúen de manera consciente y voluntaria.

Esto vale también para los atentados terroristas, como puede comprobarse en la mayoría de las sentencias contra etarras; si ya es difícil identificar a los que ponen las bombas o aprietan el gatillo, mucho más lo es saber quién les dio la orden desde San Juan de Luz, pero la ignorancia de quién es éste no impide la condena de aquellos y nadie piensa que la sentencia deje un vacío jurídico, por lo menos un vacío distinto del que existirá siempre que no se haya desarticulado por completo una organización terrorista.

Las condenas del 11-M son por asesinatos adjetivados de «terroristas» (lo que supone una mayor pena) en consideración a su finalidad: «derrocar los regímenes democráticos» para imponer «un estado islámico bajo el imperio de la sharia». Cualquier autor intelectual que pudiera haber inducido, propuesto o provocado los atentados de Madrid compartirá necesariamente ese objetivo yihadista. La serie de sospechosos puede ser larga y llegar hasta Bin Laden, pero la sentencia no es compatible con otro objetivo «intelectual».

viernes, 2 de noviembre de 2007

Juicio del 11-M

Anteayer se produjo la sentencia del juicio del 11-M que dejó claro que la teoría de la conspiración es una farsa, aunque algunos se nieguen a admitirlo. Os dejo un enlace para que la leáis tranquilamente, si es que os apetece.

Antecedentes de hecho:
http://www.publico.es/resources/archivos/2007/10/31/1193835421176ANTECEDENTESDEHECHO.pdf

Hechos probados (I):
http://www.publico.es/resources/archivos/2007/10/31/1193835373254HECHOSPROBADOS.pdf

Hechos probados (II):
http://www.publico.es/resources/archivos/2007/10/31/1193841219271HECHO%20PROBADO%202%20FALLECIDOS%20y%20%20LESIONADOS.pdf

Fundamente jurídico y fallo:
http://www.publico.es/resources/archivos/2007/10/31/1193835476878FUNDAMENTOJURIDICOYFALLO.pdf


Sólo un comentario personal: hablar de autor intelectual es una falacia, ya que no hay argumento jurídico para condenar a alguien como autor intelectual de algo, como mucho se podría hablar del conspirador o del instigador, y según mi visión, estos conspiradores o instigadores están en la carcel o muertos (al menos la mayoría de ellos).

jueves, 1 de noviembre de 2007

Forges (01-11-2007)


martes, 30 de octubre de 2007

Rendir cuentas

Artículo publicado por el diario "La Vanguardia" hoy 30 de octubre de 2007, escrito por José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno de España. Me parece bastante positivo para este país que por primera vez, que yo recuerde al menos, un presidente del gobierno pide disculpas y reconoce que se han hecho cosas mal. Vamos avanzando poco a poco, y esperemos que se siga en ese sentido. Yo no pido a mi presidente que sea perfecto, pero si que se reconozcan los errores que se cometan.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20071030/53406733082.html


Rendir cuentas

El domingo vine a Barcelona. Estuve en la calle: viendo las obras, hablando con los ciudadanos. Me reuní con los alcaldes, conocí de primera mano sus impresiones y las de los vecinos de la zona. Son ellos los que mejor saben y sienten de qué modo las obras del AVE están afectando a la vida cotidiana de sus ciudades. También aseguré al presidente de la Generalitat mecanismos de coordinación de todas las administraciones.

Vine a traer compromisos.

El primero, reconocer ante los ciudadanos que el Gobierno de España se siente responsable de todo lo que ocurra -de los logros, pero también, y especialmente, de los problemas- en relación con las obras ferroviarias que se están haciendo, aquí y en el resto del país.

El segundo compromiso, asegurar a esos mismos ciudadanos que el Gobierno va a dotar a Barcelona de los mejores servicios ferroviarios: del mejor tren de alta velocidad y de un servicio de cercanías que responda con satisfacción a las necesidades crecientes de los ciudadanos.

El tercero, pedir disculpas a todos por las molestias que las obras les están ocasionando, y solicitar su comprensión para un esfuerzo de modernización que quiere remediar lo que se debió hacer y no se hizo durante años.

Difícilmente podrá cuestionarse que en esta legislatura estamos haciendo un esfuerzo extraordinario, quizá el mayor de nuestra historia, para dotar de infraestructuras de transporte dignas al país en que vivimos. Y lo estamos realizando en Catalunya y en toda España: hoy hay en construcción 1.700 kilómetros de AVE, otros 1.700 kilómetros de autovías, más de 8.000 metros de pistas de vuelo y 1.300.000 metros cuadrados en terminales aeroportuarias.

Para llevar a cabo el programa completo de infraestructuras, hemos efectivamente invertido, desde el comienzo de este periodo, más de 39.000 millones de euros. Es una cifra enorme, que supera con mucho todos los precedentes. Pero es una buena inversión. Porque estas obras constituyen un elemento esencial para asegurar nuestro crecimiento, para cohesionar el país, para hacer posible su definitiva modernización. Porque son obras que repercuten y repercutirán en la vida real de los ciudadanos: mejoran su movilidad, crean empleo, favorecen los intercambios, ofrecen a todos nuevas posibilidades.

Es un esfuerzo inversor nuevo en nuevas infraestructuras. Pero es un esfuerzo que, en Catalunya, se tiene que sumar a la inversión destinada a compensar la que no se realizó, durante años, en cercanías: para ampliar la red, para incrementar el mantenimiento de la existente, para modernizar los trenes, para evitar interrupciones del servicio.

A ello van destinados los 200 millones de euros que hemos ejecutado en la red de cercanías de Barcelona en lo que va de legislatura. Cifras, éstas y otras, muy significativas, pero todavía insuficientes. Barcelona, y toda Catalunya, necesita que prosigamos con el esfuerzo inversor. Y así se va a hacer -ya pocos tendrán dudas de que se va a hacer-, porque, lejos de haber disfrutado de privilegios, es preciso compensar el déficit histórico de inversión que aqueja a un área territorial donde viven cinco millones de ciudadanos. Por eso es por lo que mi Gobierno está absolutamente determinado a no escatimar recursos para que el AVE se concluya y las cercanías se modernicen, y unos y otros presten los mejores servicios posibles.

Todos los que conocen el proyecto del AVE saben que es una obra excepcional. La decisión que se adoptó de que el tren se sitúe en el corazón mismo de la ciudad y lo haga sin rasgar su paisaje y sin establecer fronteras urbanas no tiene precedentes: es la primera ocasión en que un AVE hará bajo tierra todo su recorrido urbano. Es una dificultad que se añade a las que derivan de las características del terreno, la estrechez del espacio y la rapidez con la que es necesario acometer las obras para prolongar lo menos posible las molestias de los ciudadanos.

No se trata de elegir entre alta velocidad o cercanías. Necesitamos ambas. Hay que hacer las obras del AVE y las de cercanías, y terminarlas cuanto antes. Pero hay que hacerlas bien. Y tengo que admitir que se han cometido fallos. Es cierto, estamos haciendo un enorme esfuerzo, pero también lo es que hemos cometido errores al materializarlo.

Para corregirlos, desde el Gobierno hemos dado instrucciones precisas. Con un orden de prioridades. Lo primero, garantizar la seguridad de las obras, porque ésta es la seguridad de los trabajadores y de los ciudadanos, y ello significa, ante todo, corregir los defectos de ejecución que se han detectado. Lo segundo, reanudar el servicio de cercanías lo antes posible: cuando las medidas de seguridad que hemos adoptado se cumplan y aprovechando este tiempo para mejorar las condiciones del servicio. Lo tercero, culminar las obras del AVE y ponerlo en servicio: ése será un gran día para Barcelona, para Catalunya y para toda España.

Mientras tanto, reitero mis disculpas a los ciudadanos. Sus quejas son las únicas que me preocupan y son las únicas que están justificadas. Porque son ellos los que están viviendo los problemas.

Para responder a las quejas, sólo hay una respuesta: comprometer más trabajo, con más cuidado y con más exigencia. Más trabajo para ofrecerles, cuanto antes, el mejor servicio ferroviario. Más cuidado, para evitarles incomodidades innecesarias. Más exigencia, para afrontar con éxito todos los retos técnicos que hay que superar.

Y a todo ello quedamos comprometidos.

J.L. Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno

sábado, 27 de octubre de 2007

Divertido concurso

El diario "Público", lanzado en el último mes, ha tenido una ingeniosa idea para hacer un divertido concurso entre sus lectores. Consiste en escribir una letra para la cara B del Himno Nacional, y para ello han dispuesto las siguientes condiciones:


- Podrán concursar todos los españoles (orgullosos de serlo), inmigrantes con o sin papeles, alemanes con residencia en Mallorca y también catalanes de cualquier raza, sexo o religión.

- En las letras se valorará de forma especial: la astracanada patriótica, la rima asonante, la facilidad para tararearla con una tasa de alcoholemia superior al 2,3%, las alusiones a platos regionales, a vírgenes (del Pilar, Santina de Covadonga, del Rocío, etc.) y a las grandes aportaciones de España a la cultura universal, entre otras: el futbolín, la fregona, los jesuitas, la Guardia Civil y la Alianza de Civilizaciones.

- El Jurado apreciará de manera especial las menciones a la tolerancia, la igualdad, el carril-bici, el orgasmo simultáneo, la integración y otras semejantes alusiones al compromiso total con el buen rollo a escala planetaria.

El Jurado estará compuesto por muy destacadas personalidades de la percusión, la cultura, la filatelia y el nudismo espontáneo y exabrupto, y bajo la presidencia de Rafael Reig. Su composición se anunciará en el momento oportuno.

El premio consistirá en una suscripción anual a Público y una jornada de trabajo (no remunerado) en la redacción, seguida del habitual tercer tiempo en el bar de abajo y en compañía de destacados miembros de la redacción.

Se aceptarán envíos de letras, grabaciones sonoras o en vídeo, letras cantadas al oído del presidente del Jurado e incluso tarareos etílicos grabados en corteza de árbol.



Para todos aquellos que queráis enviar algo os dejo el enlace:

http://www.publico.es/estaticos/himnos/

lunes, 22 de octubre de 2007

Juan Antonio Cebrián


Juan Antonio Cebrián, escritor, periodista y director del programa de radio "La Rosa de los Vientos" de Onda Cero falleció en la tarde del sábado a causa de un infarto al corazón.

Su programa era lo mejor de la radio, mezclaba misterio, ecología, literatura, cine, comics... y quizá por lo que mas se le recuerde, su sección de culto en el programa, sus Pasajes de la Historia.

Recuerdo la primera vez que lo escuché, hace unos siete años. Después de tomar algo por ahí llegué a casa y puse la radio. No tenía sueño e hice zapping radiofónico. Acabé en Onda Cero, y se escuchaba una voz muy agradable entrevistando a Miguel Rellán, actor. Escuché la entrevista y decidí darle una oportunidad al programa. Desde entonces he perdido horas de sueño para pasarlas contigo Juan Antonio. Y en mi disco duro tienes un hueco para todos tus pasajes, tus versos, tus tertulias...

Ánimo a toda la gente que le conocía, le quería, el escuchaba...

Descanse en paz Juan Antonio Cebrián


Os dejo un vídeo que han hecho los usuarios de la página web http://www.rosavientos.es

sábado, 20 de octubre de 2007

La corta vida de trece Rosas

Reportaje publicado en el diario "El Pais" el 11 de diciembre de 2005 y escrito por Lola Huete Machado.


La corta vida de trece rosas

Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–, se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido “cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Un episodio sobre el que nunca se habrá escrito mucho. Lo investigó el periodista Jacobo García, ya en 1985. Lo noveló el escritor Jesús Ferrero en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003), en el que dedica un capítulo a cada una de las muchachas y con su literatura las dota de vida y palabra, de sentimiento y dolor; le pone cara a sus verdugos… Lo documentó durante dos años, sin ficciones, y por eso aún con mayor crudeza el periodista Carlos Fonseca en Trece rosas rojas (Temas de Hoy, 2004): “No conocía la historia, no la busqué; ésta me buscó a mí a través de unos documentos que guardaba un tío de mi padre que pasó 20 años en la cárcel. Localicé el sumario, investigué; los familiares pusieron el material que tenían a mi disposición”. En su libro duelen los testimonios de las familias, el momento de la condena, la partida hacia la muerte, la locura posterior de las madres de las fusiladas ante su pérdida, la indiferencia del régimen.

Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental títulado Que mi nombre no se borre de la historia, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. “Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido”, dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.

El destino triste de estas mujeres que no pudieron envejecer ha sido citado también en libros de Dulce Chacón o Jorge Semprún, y este mismo otoño lo acaba de llevar a escena la compañía de danza y teatro Arrieritos. Además ha sido inspiración para una organización socialista recién creada, Fundación Trece Rosas, “orientada a proyectos e iniciativas en las que se profundice en la igualdad y la justicia social”. Y aún más: su vida y muerte es el argumento del próximo filme de Emilio Martínez Lázaro, con guión de Ignacio Martínez de Pisón y asesoría de Fonseca.

“Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba”, comentan Vigil y Almela. “Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas”. Según Fonseca, el régimen franquista “adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero”. Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, “en las guerras, son ellas siempre las que más sufren… Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República”.

Ellas se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Eran modistas, pianistas, sastras, amas de casa, militantes todas, menos Brisac, de la JSU. El suyo se considera uno de los castigos más duros a los vencidos de la posguerra. Una respuesta, dicen, al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, a su hija y su chófer el 27 de julio anterior.

“El número de detenciones diarias en la capital era muy variable en 1939, aunque muchos días la información titulada ‘Detención de autores de asesinato’ estaba formada por más de cien nombres…”, escribe Pedro Montoliú en su reciente e interesante libro Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión (editorial Sílex) que le ha supuesto cuatro años de investigación y en el que describe el ambiente de aquel tiempo: “Los peores meses fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. (…) Ese día, y 48 horas después de dictar sentencia, fueron fusiladas las ‘trece rosas’, de entre 18 y 23 años, que habían intentado reconstruir la JSU en la clandestinidad”.

Vigil y Almela enfocan su película preguntándose cómo se podía llegar a ejecutar una sentencia tan infame. “¿Qué había pasado en España? ¿Qué acontecimientos habían azotado el panorama político y social de aquel entonces?”. Miraron entonces hacía la organización política juvenil de la que las trece rosas eran miembros, la JSU, y a su papel en el transcurso de la guerra.

“Franco se proponía destruir hasta la simiente de los rojos en este país… y al decir rojos, estoy diciendo los simples demócratas, los liberales, cualquier recuerdo de los tiempos en que España había sido libre”, declara Carrillo en el filme. La organización nació en marzo de 1936 de la fusión entre la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de Juventudes Socialistas. “Luchábamos por un ideal”, dice una de sus miembros. Otra: “Nos afanábamos por la libertad, por un mundo mejor, porque el trabajador pudiera vivir en condiciones”. Una tercera: “Defendíamos la República que había sido elegida en 1931, mejorándola”. Y cuarta: “Mi conciencia política surgió tan pronto empezó la guerra. Tenía 15 años y debía pelear, no había más remedio”. En 1939, la JSU se encontraba deshecha, sus líderes encarcelados… Sólo se contaba con el coraje de sus miembros para reorganizarse.

“Crear una estructura clandestina es siempre algo muy difícil. Hay que concentrar los esfuerzos. Y en ese periodo los concentramos en la creación, sobre todo, de un partido comunista clandestino”, afirma Carrillo. Para el régimen, según el periodista Jacobo García, la JSU representaba un gran peligro: “Dada la juventud de sus militantes, estaba destinada a sobrevivir durante muchos años y a plantear problemas al régimen franquista durante muchos años, a corto, medio y largo plazo”. Debía desaparecer.

Así, estando todos los hombres en prisión o en el exilio, de la reorganización se encargaron las mujeres o los jóvenes. “Queríamos seguir luchando, recuperar dinero para ayudar a los presos, para sacarlos, para sacar a mi hermano; queríamos, pero no lo conseguimos…”, apunta Concha Carretero. “Te cogían enseguida”, rememora Nieves Torres. “Era un Madrid triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja”, dice Mari Carmen Cuesta. Se tira de los detenidos, se utiliza la tortura para conseguir delaciones, y así, poco a poco, va cayendo la organización. “A los presos los sacaban a la calle y los usaban como gancho, detrás iban dos policías. Así me detuvieron a mí”, sigue Torres.

Las trece rosas fueron elegidas para morir entre las 4.000 reclusas hacinadas en Ventas en un espacio pensado para 400 (más de 280.000 presos políticos se contaban en 1939 en España). ¿Por qué ellas y no otras? El escritor Jesús Ferrero imagina una posibilidad literaria y azarosa en su libro: “Roux, Cardinal y el Pálido habían comido opíparamente en el Ritz y se sentían alegres (…). Una hora antes les había llegado la orden de elegir a quince mujeres, preferentemente menores de edad, para conducirlas a juicio. Ya en comisaría, una señora, que se sentía agradecida porque habían liberado a su hija, le regaló al Pálido un ramo de rosas. Eran quince… El Pálido lo cogió y, mirando a Cardinal y a Roux, dijo: ‘Señores, ha llegado el momento de decidir quiénes van a ser las quince de la mala hora. Bastará con ponerle un nombre a cada una de las rosas… Empezaré yo’, dijo tomando una flor. ‘Y bien, esta rosa de pasión se va a llamar Luisa. No conseguí que esa bastarda pronunciara una sola palabra en los interrogatorios. Por poco me vuelve loco’. ‘Y ésta, Pilar’, dijo Cardinal. ‘Y ésta se va a llamar Virtudes’, susurró el Pálido con precipitación. ‘Y ésta, Carmen’, dijo Cardinal. ‘Lo merece más que nadie. Nunca me miró bien esa condenada’. ‘Y ésta, Martina’, anunció Roux. ‘Está siempre ausente. Seguro que ni siquiera se va a dar cuenta de que ha muerto”.

Ficciones aparte, ellas sí se daban cuenta. De sus condiciones (“La posguerra fue peor que la guerra”), de las humillaciones (“Se ve que les gustó mi pelo y me dejaron pelona, pelona; me lo cortaban y me lo enseñaban, ‘¿no te da pena este ricito?”), de lo que les esperaba (“No bastaba con estar tú en la cárcel, todo tu entorno tenía que expiar por tu pecado”), de lo que significaba pertenecer a los derrotados (“Nos trataban de lo peor, muchas palizas, muchas vejaciones”), de lo que perdían (“Estuve 16 años en prisión, se me fue lo mejor de mi juventud…”).

Así lo cuentan en la película Maruja Borrell, Nuria Torres, Mari Carmen Cuesta, Concha Carretero, Ángeles García-Madrid, entre otras muchas, de las que fueron amigas, conocieron y/o compartieron celda con las trece rosas en aquellos días. Hablan de las penurias, de la vida cotidiana en una prisión en la que sólo se comían “lentejas de Negrín”, de los petates en el suelo, de la desconfianza (“No te fiabas de nadie porque se decía que los franquistas habían metido chivatas dentro”), y hasta de su capacidad para sobrevivir, intimar, quererse y reírse de sí y de su situación. Hablan de las terribles noches de saca, de cómo todas salían temerosas a la galería para ver quiénes eran las elegidas para morir, de cómo sucedió todo en aquella noche terrible de agosto. “Para mí es un recuerdo muy amargo, muy amargo”, llora aún hoy desconsolada Mari Carmen Cuesta, entonces de 16 años.

En la película de Delta Films y en el libro de Fonseca se recogen testimonios de parientes: las sobrinas de Julia, de Dionisia, de Martina… Y del hijo de Blanca Brisac y Enrique García, quizá la más triste de todas las historias: “Mi padre pertenecía a la UGT, pero mi madre… dijeron que era de la JSU, y yo sé que no militaba. Lo puedo jurar”, dice. A ambos los ejecutaron ese 5 de agosto de 1939, cuando él tenía 11 años. “Determinadas corrientes revisionistas pretenden hoy cambiar la realidad de los hechos y esto sí que es muy peligroso. No se trata de generar sentimientos revanchistas. En ninguna de las entrevistas que hicimos percibimos rencor. Al contrario, fue toda una lección de humanidad. Nuestro documental trata de concederles el minuto de duelo que en su día se les negó”, cuentan Vigil y Almela.

Fue Blanca Brisac, sin embargo, quien mejor lo expresó, mientras escribía a su hijo esa noche, ya en capilla: “Voy a morir con la cabeza alta… Sólo te pido… que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor… Enrique, que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí… Hijo, hijo, hasta la eternidad…”.

jueves, 4 de octubre de 2007

Carlos Llamas

Hoy me he despertado con tu voz en la radio, mi primer pensamiento fue que ibas a volver, pero la voz de Francino me ha roto la ilusión, ya no vas a volver a tu micrófono cada noche, pero todos los que estamos detrás de cada radio, o de cada transistor vamos a acordarnos de ti cuando comience la sintonía de tu programa.

Carlos Llamas Gavilanes, periodista zamorano de 52 años ha fallecido esta madrugada a causa de un cáncer. Carlos ha sido director de Hora 25 de la Cadena Ser desde 1992, y la última temporada causó baja por la enfermedad que ha acabado con su vida. A pesar de todo esto reapareció en su programa en el mes de mayo, durante aproximadamente una semana, pero la enfermedad pudo más que su voluntad.

Desde aquí dar el pesame a toda su familia y amigos, al la familia de compañeros de la cadena SER, y por último a su familia de oyentes.

Muchas gracias por todo Charly!

martes, 11 de septiembre de 2007

Eduard Punset en "Hoy por hoy"

Eduard Punset ha sido entrevistado esta mañana en Hoy por Hoy por Carlos Francino, en el que presenta su nuevo libro "El viaje al amor".




Con su habitual maestría y saber, que lo han convertido en un fenómeno de la divulgación científica, Eduardo Punset desgrana las claves para comprender el amor: el más primordial de los instintos para sobrevivir; sus canales de expresión en la belleza, la química y la imaginación; por qué tiene sexo el cerebro; las razones evolutivas de la vida en pareja; la indefensión frente a los estragos idénticos del desamparo infantil y el desamor de los adultos... El capítulo final propone la fórmula del amor y brinda, por vez primera, un cuestionario para descubrir nuestra capacidad de amar, herramienta indispensable en una vida plena y feliz.

lunes, 3 de septiembre de 2007

10 años con Gemma

Llevo 10 años escuchando "La Ventana" con Gemma Nierga. Ya la escuchaba antes, con Javier Sardá, pero a él le llegó la oportunidad en televisión, y a ella le llegó un reto, dejar "Hablar por hablar" y convertirse en el nuevo rostro de la tarde de la cadena SER.

Ahora estoy escuchando el comienzo de la undécima temporada, seguirán el gran Millás, Cansado, Florenci, Forges, Boris... y esta temporada cuenta con los nuevos fichajes de dos grandes de la música, Ariel Rot y Jaime Urrutia en una sección donde hablarán de sus canciones favoritas.

Será un gran año, seguro. Felicidades Gemma!

domingo, 2 de septiembre de 2007

Bookcrossing en Valladolid

El próximo sábado 15 de septiembre en Valladolid, habrá una suelta de libros en la Plaza de España, gracias a un fenómeno que se llama Bookcrossing. Como no tengo mucha idea de que va el asunto, os dejo un artículo sobre ello publicado en el diario "El Pais".

http://www.elpais.com/articulo/internet/bookcrossing/convierte/Valladolid/gran/biblioteca/elpeputec/20070901elpepunet_3/Tes

El 'bookcrossing' convierte a Valladolid en una gran biblioteca

El próximo 15 de septiembre la Plaza de España de Valladolid se llenará de cientos de libros 'liberados', en una iniciativa que se celebra por tercer año consecutivo y que forma parte del fenómeno de Internet 'Bookcrossing', que pretende convertir el mundo en una biblioteca global.

El III Libredía de Valladolid se celebrará coincidiendo con el segundo sábado de las Ferias de la ciudad y está promovido por el foro de Internet Bookcrossing-Spain y la Peña de los Comuneros. Oliver Álvarez, uno de los organizadores, recuerda que "el primer año esperábamos recibir 140 libros y conseguimos registrar 1.000", para añadir que la acogida, que se repitió con idéntico éxito el año pasado, les desbordó.

Álvarez lleva cuatro años registrado en la página de Internet Bookcrossing.com, desde donde se pueden dar de alta los libros, liberarlos, capturar los que otros liberan y seguirles la pista a lo largo del mundo.

"El año pasado recibimos un libro desde Madrid que pasó por Guadalajara (México) y ha llegado hasta la capital, México DF", explica Álvarez, quien en la edición anterior del Libredía puso en marcha con el resto de los organizadores un envío de libros desde Valladolid a México.

Bajo el nombre de usuario 'librediapucela' se han registrado en la página de Internet de la iniciativa 2.306 libros y han sido puestos en "libertad" para todos aquellos que quieran buscarlos 1.829 ejemplares.

Entre los libros registrados o capturados por 'librediapucela' figuran clásicos como 'El Hobbit', de J.R.R. Tolkien, '1984' y 'Rebelión en la granja', de George Orwell, y otros más actuales como 'Diario de un skin', de Antonio Salas.

"La lectura es una afición muy solitaria", comenta Álvarez, para quien estar en contacto con otros miembro de Bookcrossing supone "compartir tus gustos con gente que los vive de la misma forma que tú".

La iniciativa tiene el aliciente de que se puede vivir como "un juego", según Álvarez, quien trabaja como cartero en Valladolid y está preparando unas oposiciones para profesor de Filosofía.


Os dejo el enlace del foro de bookcrossing en castellano, por si a alguien le interesa:
http://www.bookcrossing-spain.org

martes, 14 de agosto de 2007

Mi viaje con Ana (Julio Médem en EPS)

http://www.elpais.com/articulo/paginas/viaje/Ana/elpepucul/20070812elpepspag_1/Tes


















01
Mi hermana Ana Medem era pintora, y lo sigue siendo a través de sus cuadros. El inicio de este viaje lo voy a contar sin pisar mucho la tierra, un poco por encima para sufrir lo menos posible. El día 7 de abril de 2001, mi hermana inauguraba su exposición de pintura (la más extensa de su trayectoria) en unas bodegas de Cariñena, al sur de Zaragoza. Llegando en coche a esta comarca de vinos volví a reconocer el tono rojizo de los paisajes de Tierra, mi tercera película, que rodé allí hacía cinco años. Mi hermana nos había convocado en la entrada de la exposición a su familia directa y a sus amigos; tenía muchísimos. Es decir, allí estábamos esperándola todas las personas que más quería, ante una puerta cerrada que ella debería abrir. Minutos antes de la hora señalada para la inauguración, a tres kilómetros, mi hermana murió en un accidente de coche. No entramos en la exposición. Tengo grabada en mi mente una luna llena en el cielo del final de la tarde, casi roja, y casi encima de la carretera, mientras conducía mi coche hacia Zaragoza.

Al día siguiente, ante la caja cerrada que guardaba a mi hermana, me propuse, y le dije, que algún día haría una película basándome en ella; sobre todo en su carácter, animoso, optimista... Casi con estas palabras se pueden describir sus cuadros llenos de color, pintados a cera sin darse ninguna importancia. Lo que más me apetecía era hacer una comedia luminosa protagonizada por una mujer magnética, siempre dispuesta a encontrar el lado positivo, fácil y alegre de las cosas.

02
Ahora voy a pegar un salto, una gran zancada en el tiempo pasando por encima del estreno de Lucía y el sexo, a finales de agosto de ese mismo año, y cayendo dos años más tarde en el Festival de San Sebastián, cuando el público mostraba su apoyo con una inolvidable ovación tras el estreno de La pelota vasca, la piel contra la piedra. Aquella emoción precedía a otra más profunda, que se apoderó de mí aquella misma noche, a las dos de la madrugada, cuando asistí al segundo gran parto de la jornada: el nacimiento de mi hija Ana. Sin duda, aquel maravilloso día de septiembre fue el más intenso de mi vida.

Pensé que con la proyección del documental quedarían disipadas mis auténticas intenciones (mi compromiso moral por la no violencia y a favor del diálogo político), pero corrían tiempos de consignas, duras como pedradas. Durante los primeros meses de vida de mi hija Ana tuve que sufrir un horrendo proceso de acoso y linchamiento que casi puede conmigo. Justo en medio de aquella pesadilla, que en mí estaba produciendo ya efectos peligrosos, aplastadores del ánimo, paralizantes..., me invitaron a tomar un rumbo extraño, perpendicular, como un paso lateral que, aunque parecía que ni avanzaba ni retrocedía, afortunadamente me alejó del frente y me dejó suspendido en un lugar para no sufrir, o, mejor dicho, para sufrir por otros, que tienen muchísimo más motivo que yo: ocurrió cuando me invitaron al primer Festival de Cine del Sáhara, en uno de los campamentos de refugiados de Tinduf, en el desierto de La Hamada, Argelia (una de las zonas más inhóspitas del planeta).

Los tres días que pasé allí, junto a un nutrido grupo de cineastas españoles, están grabados para siempre en mi memoria, y me quedo, como recuerdo preferido, con el de las noches viendo películas en una enorme pantalla al aire libre, absolutamente bajo las estrellas. Mis ojos iban de la pantalla al cielo, descansaban, se perdían plácidamente y volvían a la película... La primera que vi fue la francesa Nómadas del viento, rodeado de sombras de hombres delgados con turbantes negros; la mayoría no había visto otro paisaje que su desierto ni otros pájaros que los buitres. Al contemplar aquellas imágenes que viajaban por el aire del planeta siguiendo a las aves migratorias, bajo aquel cielo nocturno del desierto, sentí que nos encontrábamos en un lugar verdaderamente perdido; aquella ventana al paraíso aumentaba todas las distancias, desde allí todo se percibía más lejano.

Una noche se proyectó mi documental, que no vi, para no mirar hacia dónde venía, por preservarme en aquel tranquilo vacío. El problema vasco lo percibí extraño y puede que ininteligible para aquella gente; este conflicto marcado por el odio del Primer Mundo me parecía desproporcionado en aquel escenario nocturno, y más aún con el día, me refiero al día a día, a la forma de sobrevivir de los saharauis, que llevan treinta años fuera de su país tras ser expulsados civil y militarmente por los marroquíes. Ocurrió cuando España les abandonó (tras la muerte de Franco). Una absoluta vergüenza.

Aquel viaje me ayudó a relativizar mi sufrimiento, a sacar sosiego del fondo del tiempo, en aquel inmenso espacio; a sacar fuerzas de la gran fuerza colectiva que los saharauis han ido amasando uniendo sus manos para recibir el sol de cara cada mañana. Siempre les agradeceré aquella lección, que me llevé a casa. Lo que yo no podía imaginarme entonces es que de allí sacaría también, casi un año más tarde, a un personaje fundamental para Caótica Ana, un joven pintor saharaui llamado Said. Se trata de un huérfano de la guerra contra Marruecos que, como todos los de su generación, no conoce su país, la República del Sáhara. Me traje de allí también un pájaro para Ana, un ave migratoria que proviene del desierto, y que, cuando está a nuestro alcance, su vuelo placentero marca el comienzo de la película. Y una tercera idea, la travesía del Atlántico de Ana, también salió del desierto de La Hamada. La actriz María Esteve me contó una noche que su padre, Antonio Gades, se encontraba esos días navegando en un velero rumbo a Cuba (luego supe que le recibió Fidel Castro). Estaba enfermo terminal de cáncer y llevaba a un médico a bordo. El verano siguiente, cuando me encontraba en plena escritura del guión, supe de la muerte de Antonio Gades. Aún me sigo imaginando a este maravilloso artista de genio profundo navegando en el Atlántico.

03
La siguiente zancada me llevó, de forma absolutamente inesperada, a pisar un feo agujero. La noche de entrega de los Premios Goya, en febrero de 2004, me tocó sufrir la experiencia más grave e injusta de mi vida. Quiero pasar corriendo por aquí. Diré sólo que la ministra de Cultura intentó que la Academia retirase mi nominación, y que en la entrada del Palacio de Congresos, la Asociación de Víctimas del Terrorismo organizó una manifestación detrás de una pancarta con un lema horrendo: "Contra el pelota vasco, la nuca contra la bala". Al bajar del coche que me dejó ante la puerta, un numeroso grupo de manifestantes falangistas, enarbolando banderas de España, me gritaron: "¡Asesino, asesino!". No recibí el Goya (en parte me sentí aliviado), y con la victoria socialista en las elecciones yo di por concluida mi pesadilla. Si no es por la cantidad de apoyos que antes, entonces y después recibí, se me hubiera tragado la tierra. Evidentemente, algo de mí se quedó enterrado para siempre, y yo debía seguir viviendo con lo que me quedaba.

Tras varios meses sintiendo que algo no funcionaba en mi estado de ánimo, pisé con poco peso el verano de 2004. Enseguida puse a mi lado a mi hermana Ana (que no vivió mi linchamiento) y empecé a escribir una comedia liberadora, regeneradora y alegre, con un optimismo casi ciego que enseguida bauticé con el nombre de Caótica Ana.

El primer caos de Ana consistía en que, allá por donde fuera, desestructuraba lo estructurado, desordenaba el orden... Sin darse cuenta iba ocurriendo a sus espaldas una catarata de extrañas (y aparentemente inofensivas) calamidades. Aún no sé qué ocurrió para que aquella propuesta de tono, con una atmósfera casi naíf, me durase tan poco. Enseguida, humores del fondo, de colores mucho menos claros que los de la superficie, empezaron a amenazar la historia.

En este punto quiero recordar algo que apenas he contado a nadie. Después del estreno de Los amantes del Círculo Polar (1998) comencé a recibir cartas azules de una mujer desconocida -deseándome "lo mejor, ahora y siempre, te lo mereces", me decía- acompañadas a veces de un libro, siempre del mismo autor, Brian Weiss, un psiquiatra estadounidense especializado en terapias psicológicas a través de la hipnosis. El tema y las técnicas de la hipnosis para recuperar y hacer conscientes recuerdos olvidados de nuestra vida, que han podido ser la causa de muchos traumas actuales, siempre me ha parecido algo fácilmente aceptable, y hasta fascinante. Pero nunca me había sentido atraído por la idea de que además podamos contener recuerdos de otras vidas pasadas, origen también de los más inexplicables traumas que padecemos hoy. Es decir, la idea de la reencarnación siempre me ha resultado extraña y poco justificable, aunque sí sugestiva, misteriosa... Weiss propone además una vía de contacto "con los espíritus superiores que habitan los estados entre dos vidas". Esta parte espiritual me cuesta creérmela, aunque prefiero no descartarla. En fin, que valga para otros.

En cualquier caso, sintiéndome cerca o lejos de estas teorías, lo que vi claro es que este tema me ofrecía unas enormes posibilidades para la ficción, así que daba igual lo que yo creyera. Decidí, además, que podía crear un personaje todo lo excepcional que yo quisiera. Es decir, unirme a las teorías más fantasiosas, pero sin hacer norma. La primera particularidad que se me ocurrió es que del fondo del abismo que empezaba a percibir para Caótica Ana empezaron a salir mujeres, sólo mujeres, y además tan jóvenes como ella. Entonces, la idea del mito me sirvió perfectamente para dar densidad y estructura al hecho del tiempo, lo ancestral, la energía que viene de muy atrás y que pretende manifestarse... ¿Manifestar qué?...

He de reconocer que el hecho de que en las primeras secuencias escribiera que el personaje de Ana no quería saber casi nada, porque le hacía daño, a mí me ayudaba a darme más tiempo (el mío) para entender de qué estaba hablando, adónde quería llegar (como me pasa tantas veces). De ahí que la escritura del guión estuviera ya dotada de un halo de misterio, que me proponía aventura, descubrimiento. Así que yo mismo visité a un especialista en terapias regresivas y me sometí a hipnosis. Lo que vi y sentí no lo voy a contar aquí; sólo diré que decidí no volver a hacerlo hasta acabar la película, y que me podía sentir más libre que nunca. El camino es mío, como yo quiera, pensé.

Por otra parte, en el guión había sustituido el efecto terapia de la hipnosis por el de la búsqueda de recuerdos para crear una representación, con lo que me había inclinado ya claramente por el mito, que se forma por nuestra voluntad de dar sentido a experiencias desconocidas. Y por otro lado está íntimamente unido a la memoria, la cual puede transformar el pasado en mito. Ana deberá entender que su derecho a no mirar atrás, a ser libre y "una sinsentido" (como se llama a sí misma), no puede durar mucho. En un momento del futuro deberá ponerse en situación de sacrificio, de rebajar su individualidad y ofrecerse a una causa colectiva que está éticamente por encima de ella. En su fondo discurre la memoria ancestral femenina, con lo que ella también deberá continuarla. Ya tenía mi manifestación, el sentido último: una oda a la lucha ancestral de la mujer.

Sobre esta corriente profunda y tumultuosa, que daba un nuevo sentido al concepto del caos, me pareció que debía conservar la superficie naíf de la primera idea de comedia de Ana, como un síntoma de inconsciencia del fondo, y como una forma fácil de protegerse. Ahí coloqué los cuadros coloristas de Ana, su pintura, que en la película acaba mostrando elementos que ayudan a esta idea de defensa, como es el hecho de que de fondo ella pinta puertas cerradas, sin saber por qué, pero sintiendo íntimamente que de algo lejano y violento le resguardan.

Este nuevo rumbo de la historia, que sólo conservaba pequeños trazos de comedia, me fue alejando de mi hermana, lo que me pareció muy liberador; en la película sí han quedado sus cuadros (muchos estaban en aquella exposición de Cariñena, que no vi). Pero al mismo tiempo estoy seguro de que, como dice (Caótica) Ana en la película, "el alma de los muertos no va a ningún sitio, si acaso sólo puede volar para entrar en los vivos". Yo no sé si existe algún paraíso exterior en el que ahora esté mi hermana, lo que tengo claro es que mi amor por ella hace que la sienta viva, dentro de mí. Y aquí se acaba todo el parecido profundo entre Ana Medem y Caótica Ana. Quedan algunos parecidos de forma y superficie, como el buen humor, la risa fácil y contagiosa, una bondad natural a prueba de tragedias, y, por supuesto, un parecido de color, el de sus cuadros pintados a cera, que son los que en la ficción ha pintado (Caótica) Ana. Añado que los cuadros pintados expresamente para la película son de mi otra hermana, Sofía (además, ayudante de vestuario), que ha sabido imitar con emoción el estilo de Ana. Las diferencias son todo lo demás, como la edad (Caótica es 18 años más joven), y sobre todo que sus biografías no tienen nada que ver entre sí. Y lo prefiero, dejar así a mi hermana en paz.

04
La nueva zancada la hice siguiendo el rastro más viejo del personaje de Ana, en el sentido de acercarme a sus orígenes, aunque al mismo tiempo me alejaba de donde había surgido (concretamente, la isla de Ibiza). Lo di a finales de abril para cruzar el Atlántico, y en el avión sentí la trascendencia del viaje, del mío también; pero el de ella me gustaba más, me ayudaba a aislarme y concentrarme. Pisé con el ánimo levantado, a pesar del jet lag, las calles del barrio Lower East Side, de Nueva York. No quería olvidarme de que iba a estar allí cinco semanas para mejorar mi imposible inglés, pero lo que más me apetecía era escribir una versión nueva de la película (siempre saco varias, que a veces son muchas, sobre todo si tengo tiempo). La misma tarde que llegué, en la misma calle en la que iba a vivir y en la que íbamos a localizar (aún no lo sabía) el apartamento de Ana, vi pasar, ante mi asombro, caminando muy despacio, a Brian Weiss. ¿Qué hacía allí él, precisamente en ese momento?... Yo sabía que su hospital está en Miami, pero se paseó delante de mí, y ya está. Me pregunté enseguida si le gustaría mi película, si es que alguna vez llega a verla, ya que yo había bebido de sus experiencias, pero sin seguir su ortodoxia. Puede que algún día lo sepa.

El viaje más raro que he hecho en mi vida estaba por llegar, desde allí mismo. Lo hice solo, y digo viaje raro por lo largo en el espacio en relación a lo corto en el tiempo: cinco más cinco horas de avión, más seis y otras seis horas de vuelta en coche, todo en día y medio. Y también raro porque volví en blanco. Cogí un avión hasta Phoenix, y de allí conduje un coche alquilado hasta adentrarme en la reserva de los indios navajos, y luego de los hopis. Yo había leído mucho acerca de las naciones de indios que existían en Norteamérica (había más de 500). Entre las que quedaban elegí a los hopis (hombres de paz) como los mejores ancestros de mi historia.

Durante varios meses habíamos estado esperando a que los jefes hopis me recibieran en su reserva, pero sus respuestas, muy alargadas, no concretaban nada. Así que como sólo me quedaban dos días en Nueva York, desde la productora en Madrid me recomendaron que fuera a Arizona, que seguro que los hopis me recibirían. Lo mejor fue la sensación de estar dirigiéndome a algo desconocido, con la sensación de estar moviéndome en un aire muy antiguo y sagrado..., pero sólo encontré un fascinante paisaje que me recordaba a los westerns de John Ford, y un hotel muy estándar al final de la reserva hopi, adonde llegué agotado de tan largo viaje. Nadie me recibió. Cené comida mexicana, madrugué, me despedí del paisaje de la reserva con el sol del amanecer y regresé a Phoenix a mediodía. Hice un vídeo del viaje, muy vacío, con un fondo de radio, voces y canciones country; también oí a La Oreja de Van Gogh. Volviendo en avión a Madrid pensé que de nuevo podría seguir inventando los orígenes de Ana. Me lo estaban permitiendo.


Caótico Medem Por Lola Huete Machado

Hoy es el día. Última bobina. El fin del viaje. Eso dice Medem. Pero no parece que lo que afirma Medem siempre sea como quiere Medem, porque... el propio Medem lo impide. Obsesiones e ideas hasta el último minuto... Últimas agonías. "Pero estoy encantado del resultado, ¿eh? Sí. Me pasa con todas..., pero en ésta más", susurra el director vasco mientras se afana en las salas de CineArte, en Madrid, en su querida y Caótica Ana. Tres años de trabajo; cuatro, desde aquel documental que le trajo por la calle de la amargura, La pelota vasca -"lo volvería a hacer; sí, tal cual"-. Medem luce cuerpo garboso, va como un pincel, nadie diría de su casi medio siglo de vida; se le intuye presumido, pendiente de sí y de sus creaciones; escudriñando siempre al otro, o lo otro, desde sus ojos entrecerrados. Y ahora, a punto de parir obra, está como un flan, en las últimas contracciones. Va y viene, se sienta y levanta, empieza una frase y no acaba, explica, razona, comenta, justifica: "Dura 1 hora y 58 minutos; del guión hice nueve versiones; dejé fuera diálogos porque hay imágenes que hablan por sí solas...".

Da la orden y el operador proyecta el arranque de Caótica Ana. Ahí se ven dos aves, halcón y paloma; rapaz y víctima. Fuertes y débiles. Idas y venidas. Viajes físicos y mentales. Paisajes reales e imaginados. Dentro y fuera. Cuevas y mares. Lo dionisiaco y lo angelical. Cielo, tierra, lunas... Hilos que se han ido entretejiendo en un universo medemiano en sus seis películas de ficción, desde Vacas (1992) hasta Lucía y el sexo (2000). Un camino en dos dimensiones, la física y la otra; un referente en su obra. Suena la banda sonora, contundente, de Jocelyn Pook: "Quería que la música fuera como la energía que le llega a Ana desde el fondo, desde atrás, como su memoria ancestral". El tiempo que va y vuelve, secuencias numeradas hacia atrás desde el 10, "como en la hipnosis".

Y ahí aparece Manuela Vellés, de 19 años, menuda, de piel blanquísima y grandes ojos verde mar. La actriz revelación en el papel de joven pintora que no quiere profundidad, sino superficie; no quiere entrar, sino salir; que huye y por la noche no sueña. Y Medem: "A veces escribes un personaje y sabes que no es fácil encontrar la persona que buscas". Hasta que un día alguien se cruza. "La vi y supe que tenía ante mí a la Ana deseada". Y nadie, salvo ella misma, sabe cómo se conjugaron los astros para llegar hasta aquí. No había actuado nunca: "Quería ser actriz, me acababa de apuntar a una escuela...". Ahora tantea el terreno que pisa: "Soy consciente del lujo que es este personaje, este director, esta obra; aún no soy capaz de verme como actriz, sé que es un proceso, un aprendizaje; aún me despierto alguna mañana y debo convencerme de que todo es real". Medem la tenía allí delante, sonriendo, mirando a la cámara, lozana, viva, aún no maltratada... Y la eligió. La hizo su hermana. "Me gustó que tuviera ese punto como de tener a la niña cerca... Y es increíble, con la dificultad del papel, y cómo Manuela hace que crezca, y crezca tan bien". Lo dramático, ¿le costó? "Claro. Pero fue muy bonito partir de cero, fabricar a Ana. Preparamos un álbum con recuerdos y ella me los reproducía a ojos cerrados... Luego la mandé a Ibiza, a su pasado, sola. Y poco a poco se convirtió en Ana, empezó a crearse a sí misma como actriz y personaje sacándolo todo de un fondo que no conocía, pero que a ella le pareció inagotable; se convirtió en un acto de felicidad que nos contagió al resto del equipo".

A Manuela le ha costado luego abandonar el personaje: "Porque me ha dado mucho, me ha dotado de seguridad en mí, me ha abierto...". Junto a ella actúan la cantante Bebe, Nicolas Cazalé, Asier Newman, Charlotte Rampling... Personajes de autor, complejos, nacidos de alguien que escribe historias con gusto. "Me encanta escribir. Empecé con 14 años; hasta una novela hice, Mi primer día se titulaba: era mi vida en un día. Y acabaré en la literatura", suspira Medem. De momento, ya tiene en mente otra cosa: "No, en mente no, ¡ya está escrita!". Y le sale un grito de emoción: "Tengo un novelón...". Y cuenta: "Será una película en forma de árbol, con raíces fuertes, un buen tronco y muchas ramas, bien plantado en España, en las dos Españas". ¿Otra vez política? "Sí, más política; aunque en primer término son historias de parejas que se mueven, se juntan y separan, el amor fiel e infiel... Será muy testogerogénica; la quiero rodar ya".

Susurra el título. Y pide por favor no desvelarlo. Tampoco el desenlace de Caótica Ana, esta última obra que tanto ha significado para él, ese territorio por el que viajó siempre acompañado por su otra hermana, Sofía -"nos hablábamos en voz baja: teníamos en mente a la misma persona"-; un camino cinematográfico y personal que debió recorrer para superar la insuperable pérdida de un ser querido. Y poder escribir hoy la palabra fin.

'Caótica Ana' se estrena el 24 de agosto en cines de toda España. Más información en:

http://www.sogecine-sogepaq.com/


viernes, 20 de julio de 2007

Censura

Parece mentira, pero en el siglo XXI seguimos sufriendo la censura en nuestro pais. No estamos hablando de un programa del tomate, o de cualquiera de sus sucedáneos, sino de una revista de humor gráfico que lleva mas de 30 años publicandose, "El jueves".

Aquí os dejo la portada censurada, si alguien entiende porque lo han censurado que me lo explique.

jueves, 5 de julio de 2007

Olga Rodríguez



La perdí la pista hace un par de años, después de que publicara su magnífica crónica de su paso por Irak titulada "Aquí Bagdag, crónica de una guerra". Ahora la he vuelto a encontrar, esta vez en Yemen, en los informativos de cuatro, de nuevo al pie del cañón, y sigo admirando su saber estar, su valentía y me sigue cautivando su forma de contar las cosas. Olga, espero no volver a perderte la pista.


Olga Rodríguez Francisco (León, 1975) es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado toda su carrera profesional en la cadena SER y en cuatro. En 2003 cubrió como enviada especialla guerra contra Irak, informando sobre la crisis diplomática primero y el conflicto armado después. Por esa labor ha recibido el Premio Turia 2003 a la mejor contribución en medios de comunicación y el Premio Ortega y Gasset de periodismo 2003, otorgado a todos los periodistas españoles que cubrieron la guerra desde Irak.


Os dejo un trocito del libro, los primeros párrafos, por si a alguien le pica la curiosidad y le apetece leerlo.


AQUÍ BAGDAG, CRÓNICA DE UNA GUERRA
Olga Rodríguez


DISPARAN CONTRA EL PALESTINA
El 8 de abril de 2003, cuando ya llevábamos tres semanas soportando bombardeos sobre Bagdag, me despertó el sonido del teléfono fijo de mi habitación: la 515 del hotel Palestina. La ocupaba desde hacía una semana. No todos los periodistas gozaban del privilegio de tener un cuarto propio. Al otro lado del auricular estaba Jon Sistiaga, corresponsal de Tele 5, ironizando sobre mi sueño profundo en invitándome una vez más a desayunar.

- Pero a cambio subes esas galletas mágicas que tienes, ¿eh? Aquí nada es gratis, ya sabes - me dijo haciendouna broma.

Hacía un calor asfixiante entre aquellas cuatro paredes de mi cuarto.

Esquivé dos montañas de ropa sucia y abrí la puerta del balcón dejando paso libre al sonido ensordecedor de los generadores eléctricos que, sobre el jardín, los balcones o la azotea, vibraban sin descanso para proveer a los aparatos de los periodistas de la energía que necesitaban. Se alimentaban de gasolina, desprendían continuamente humo negro contaminante, un fuerte olor a gas y ese zumbido que terminó sirviéndome de mecedora para conciliar el sueño en las noches de bombardeos. Con la cantidad de colillas de cigarrillos arrojados al suelo, desde las terrazas y en los jardines, me parecía un milagro que nunca explotase ninguno de esos aparatos ni que volase con ellos el edificio Palestina. Busqué el último paquete de galletas que me quedaba mientras recordaba la muerte del enviado especial de El Mundo Julio Anguita Parrado, alcanzado el día anterior por un misil, ya a las puertas de Bagdag, las lágrimas de Mónica García Prieto, corresponsal de El Mundo en la capital iraquí, el desconcierto del resto de los periodisdtas españoles, la incertidumbre que me azotaba desde que había llegado a Irak, el 2 de febrero. Habían transcurrido ya más de dos meses, y sin embargo, los acontecimientos de las últimas tres semanas borraban cada minuto los recuerdos anteriores. La preguerra se había convertido en una desdibujada nebulosa irreal, bucólica, mitificada a base de los golpes, de la violencia y la muerte. Mi estancia en el hotel Al Rasheed tan solo unas horas antes de que comenzasen los primeros bombardeos sobre Bagdag reaparecía en mi mente como una grata vivencia sin angustias. Las dentelladas del dolor que me producía la guerra estaban comenzando a deformar mis recuerdos empujándomea parafrasear a Jorge Manrique.