sábado, 18 de abril de 2009

Manuel López Azorín

Como lo prometido es deuda, aquí os presento a uno de los poetas que ha pasado por la edición madrileña del Festival Acróbatas. El es Manuel López Azorín.

Manuel López Azorín, nacido en Moratalla (Muricia) en 1946. Se traslada a Madrid en 1954 y desde 1982 reside en San Sebastián de los Reyes. Allí funda el colectivo Helicón de poesía y relato y en él los cuadernos de poesía La musica de la palabra.

En 1996 puso en marcha el C.E.P. (Centro de Estudios de la Poesía) en la Universidad Popular Jose Hierro y crea la revista Poesia en la diana.

Director y presentador durante diez años del programa Tertulias de Autor, emitido en directo por Canal Norte TV, por el que han pasado caudos de los mas prestigiosos poetas españoles.
Ha escrito y dirigido los cortometrajes sobre José Hierro, Claudio Rodríguez, Rafael Morales y Rafael Montesinos para las jornadas anuales del C.E.P., realizados por Canal Norte TV.

Es premio Zenobia, Viriato, Almedina y Rafael Morales de poesía así como Premio Ciudad de Alcobendas y Premio Ramón Rubial a la labor cultural.
Ha publicado Marasmo (1986); Vértigo (1994); Amar es mi ejercicio (1997); Versos para después de una película (1998); Libro del desconcierto (2001); Azul de los afectos (2001); De la vida y otros ríos (2003) y Crónica de Babel (2003).

La poesía de Manuel López Azorín nace como una necesidad, no desde un razonamiento espontaneo ni solo desde la sentimentalidad, sino desde un sobreentendimiento de la vida.

Con tono intimo trata de escribirse a si mismo para escribir a todos.

Aquí os dejo uno de sus poemas.


El río de los ojos

Agua triste del río de los ojos
que se escapa del alma por las penas.
Si se fueran contigo,
si acabaran con el llanto los males,
si se fueran...
Cuántos ríos de lágrimas amargas
alegres se volvieran.

Si de miel la mirada luminosa
se trocase al llorar.
Si la tristeza se marchara en
sus aguas para siempre;
pero sólo es un río que nos deja,
cuando pone su cauce en las mejillas,
una profunda huella.

Aunque apaguen las luces de los ojos
mientras corren las lágrimas, consuelan.
Porque es tanto el dolor que se produce
que si el llanto no brota, si no llega,
la tristeza se aloja entre la sangre
y la sangre se hiela.

De manera que el río de los ojos,
agua triste del alma, por las penas,
es compuerta de un dique que estallara
si al dolor, con el llanto, no se abriera.
¡Ay de mí! Que sin llanto y sin consuelo
tengo heladas las venas.

Si el calor de los sueños, que se tejen
para hallar el olvido, derritiera esta nieve,
este hielo, este dolor que me llena la sangre de tristeza…
no muriera de pena,
sin consuelo, como muero de pena.

3 comentarios:

Yuzuhira dijo...

Qué cosa más bonita y cómo coincido con ello ^^ Gracias por el poema.

David S. dijo...

Gracias al autor... Don Manuel López Azorín.

Vanessa1978 dijo...

es muy grande Manuel... :)

Oye, que sí, que yo andaba por la zona de discos a la salida... ¿por qué no te acercasteeee?

besoss!!
Vanessa